Freitag, 25. März 2011

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1914-1918

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, 1914-1918
Armando Tadeo Guillén

(Síntesis)

Si me pagaran por cada vez que escucho que las guerras son un gran negocio..., bueno, pues eso
sería un gran negocio. La intuición nos dice todo el tiempo que si hay algún crimen o alguna situación en la que alguien pierda mucho, ello implica, que alguien gane mucho. Lo cierto es que al revisar la historia económica se ven cientos de casos similares, casos en los que tal vez no es muy explicito quien está ganando, y que en realidad parece que todos están perdiendo, ese es el caso de las guerras y, en particular, de “La Gran Guerra”.

Las guerras ya han dejado de pelearse como en las campañas de Alejandro magno y ya han dejado de pelearse como en las campañas de Napoleón Bonaparte, esta guerra será la primera guerra moderna de nuestra era. Pero a mi punto de vista es una guerra que se peleó tanto en el terreno de las
trincheras y con metralletas, como en el campo de lo económico. Las guerras actuales se distinguen por eso, por ser libradas y ganadas mediante estrategias económicas.

Nos situamos en Europa occidental de principios del siglo XX, vemos con asombro como lo que fue una vez el taller del mundo (la Gran Bretaña) ha empezado a ser revezada en cuanto adelantos tecnológicos (tomando en cuenta la industria química, la eléctrica, la automovilística...) por un nuevo imperio naciente los EUA, y un viejo imperio que reclamaba para sí el derecho a la hegemonía europea como herederos directos del poder de los británicos, Alemania.

Las rivalidades entre potencias económicas se hacían cada vez más grandes, y como se decía en el viejo oeste: “éste pueblo es muy pequeño para dos pistoleros como nosotros...”, solo que en lugar del pueblo se trataba de la dirección del mundo, y en lugar de los dos pistoleros, podemos olocar a las potencias establecidas y también a las nacientes.

Hay que tener en cuenta que el conflicto no empezó drásticamente con Alemania, si querían y se
sentían con derecho natural sobre las regiones centroeuropeas, y sí también tenían idealizada la dirección de toda Europa; sin embargo el problema subyació en los conflictos de carácter económico-político, que yacían en las relaciones de “dominante” y “esferas de influencia económica”, que tenían los países potencia o desarrollados hacia los países subdesarrollados. Los países más desarrollados de europea; a saber Gran Bretaña y Alemania que tenían los índices más altos de importaciones y exportaciones, eran quienes tenían las economías más dinámicas y cuyo comercio exterior era el más desarrollado. Sin embargo la Gran Bretaña poseía la ventaja de que sus recursos de importación los recibía desde muchos puntos del globo, (recibía tanto de la india como de América pero también de Australia), a diferencia de Alemania que tenía la mayor parte de su economía confiada en el centro de europea.

Ésta primera guerra mundial ha sido por un lado y, a mi punto de vista, una amplísima demostración de como es, en demasía necesaria, la economía al momento de enfrentar una guerra.
Y es que todo va desde las políticas de bloqueo comercial; tal como ocurrió en la europea central
por parte del bloque británico, hasta como asignar los recursos escasos para seguir produciendo armas y no morirse de hambre como se nos muestra en el apartado de política de armamentos. El bloqueo comercial británico, por cierto, intentó hacer con Alemania y sus aliados, lo que se hacía a la vieja usanza cuando se asediaban los castillos, o sea cortar los suministros y así consiguiendo la rendición por hambre. Esto fue un poco lo que intentaron hacer los alemanes también con la Gran Bretaña en la guerra comercial submarina.

Sin embargo lo que consiguieron los Británicos fue poner a prueba la gran capacidad de los lemanes para “auto-subsistir”, y en éste tenor podemos apreciar la más pura economía de guerra, en la cual se hace hasta lo imposible para conseguir del propio suelo, casi en su totalidad, los recursos que se necesitan para enfrentar un conflicto de esa envergadura; tales recursos como alimentos suficientes para la población, pero también para transferir riqueza al sector industrial para la producción de armamentos, y para la rápidamente en acenso industria química alemana. Durante los perdidos precedentes y primeras etapas de la Guerra podemos etiquetar éste bloqueo de las potencias de Europa central con el apelativo de lo que yo llamaría “hostilidad diplomática”, o sea con reglas y con un sistema que “apretaba pero no ahorcaba” que era lo mismo que estaba haciendo Alemania en la Guerra submarina: sí , hundían los barcos Británicos, pero
daban antes tiempo a los pasajeros que en su mayoría eran militares, de abandonar la nave, pero cuando la Guerra fue volviéndose cada vez más pesada, a los alemanes no les estaba quedando de otra que debilitar a la Gran Bretaña a como diera lugar, así comienzan a lleva a cavo la guerra submarina a “ultranza” que significaba el hundimiento si previo aviso de todo tipo de barcos ya fueran militares mercantes o de pasajeros en las aguas cercanas a la Gran Bretaña.

Lo anterior indujo a que la Entente Cordial reforzara el bloqueo en contra de Alemania obligando además a los países que habían permanecido neutrales, a rechazar todo tipo de relaciones con los
alemanes o con sus aliados. De ello derivó un desgaste cada vez mayor de la población del imperio alemán y de Austro-Hungría, que seguían fijos en la meta de vencer a los británicos. Durante todo el libro nos damos cuenta de las dos partes siguen una trayectoria en paralelo, en parte por las circunstancias, y en parte por los determinantes de las soluciones que hicieron que las soluciones fueran en la misma dirección.

Todas las expectativas de una guerra rápida se estaban agotando durante el transcurso de la
primera fase en 1914, y los países neutrales seguían ayudando de alguna u otra forma en el terreno de lo económico a una u otra de las partes beligerantes. De hecho existió el bloqueo limitado y el ilimitado; el limitado tenía como característica una clasificación de las importaciones que podían recibir los imperios Alemán y Austro-Húngaro, en contraste con el ilimitado , el limitado sí dejaba pasar algunas mercancías y alimentos por las principales entradas a Alemania, ya fuera por el mar del norte, o por tierra de parte de países neutrales como Holanda, cuando los alemanes comenzaron a hacer más potente la guerra submarina en contra de los barcos de Gran Bretaña, debilitándola en demasía, esto es, haciendo que perdiera más barcos de los que producía y evitando que les llagaran toda clase de mercancías necesarias a la isla.

La guerra submarina no fue muy bien vista en un principio por la defensa del imperio, pues en
los submarinos no se podían llevar grandes cargas, así cuando los botes mercantes que fueran atacados, los submarinos alemanes no podrían saquear las mercancías altamente útiles que iban desde alimentos hasta armamentos. Empero los rápidos y eficaces resultados que dieron este tipo de ataques en contra de la Gran Bretaña fueron muy alentadores y se decidió que siguiendo esa estrategia, y aumentando el número de hundimientos británicos, éstos últimos terminarían rindiéndose, y acabar con Francia y con Rusia sería relativamente más rápido. Fue así como el imperio alemán se decidió por agudizar la guerra submarina en contra de la Gran Bretaña.

A toda acción corresponde una reacción, y la reacción de los británicos ante la inminente derrota
que sufrirían si seguían permitiendo que los alemanes destruyeran hasta el 90% de su flota, fue, en primer lugar, la utilización del sistema de convoyes, que en un principio se pensó que podía resultar mucho más costoso que permitir una lenta tasa de hundimientos, sin embargo la arremetida alemana forzó directamente a los británicos a mandar acompañados, de “caza-submarinos ”, a los grandes buques de carga y militares. Esto último les resultó de una forma maravillosa, porque redujeron casi en su totalidad los hundimientos de barcos británicos por parte de submarinos, y de hecho también terminaron con muchos submarinos. La estrategia de los convoyes dio excelentes resultados en contraposición a la guerra submarina de los alemanes, lo que provocó que los británicos gozaran de un respiro para la elaboración de armas, y mas aún, de la fabricación de barcos que repondrían los que habían perdido por su lenta reacción en contra de Alemania. La segunda reacción que tuvieron los británicos ante fuerte ofensiva alemana fue la agudización
del bloqueo económico, es decir, pasaron de ponerle un bloqueo limitado a los imperios centrales, a colocar un bloqueo ilimitado.

El problema principal de una economía de guerra es la optimización de los recursos que son cada
vez más y más escasos, pero no solo eso, lo que corresponde a la distribución es un papel doblemente imperativo; por un lado tenemos la creciente industria de armamentos que hay que preservar, al menos durante todo el tiempo que dure el conflicto, que implica, directamente, el pago a factores de la producción de estas armas, y, por otro lado implica el abastecimiento de alimentos para que el pueblo y el ejercito tenga que comer. Financiar una guerra es simplemente incosteable en su totalidad; ya sabemos que las guerras, y en especial “La Gran Guerra” no son para nada improvisadas, por lo tanto hay que tener en cuenta, al revisarla, puntos críticos como son la planeación de la misma.

Los alemanes por ejemplo venían preparando una guerra ya en contra de los británicos desde hace bastante tiempo, los franceses querían la revancha de la guerra franco-prusiana donde perdieron
Alsacia y Lorena, loa británicos por otro lado querían seguir a la cabeza del orden político-económico mundial. Pero para conseguir todo esto necesitaban de estrategias, y en particular, necesitaban de dinero y recursos a lo bestia. Y es que aun cuando la guerra ya se veía venir desde años atrás y ya las grandes potencias se encontraban preparándose para la misma, era imprevisible dar cuenta de los enormes costos de producción en los que se iba a incurrir a la hora de la fabricación de armas, y tantos y tan altos fueron estos costos que tanto en los países de que conformaban la Triple Alianza, como en la Entente Cordial los gobiernos se dieron a la tarea de permitir que las empresas privadas (que se dedicaban ya fuera a al industria pesada, a la industria ligera y a otros muchos más ramas de la reducción) comenzaran a producir armas, además, cave mencionar que la primara guerra mundial fue una gran ocasión para la prueba de
decenas de nuevos armamentos y la demostración de que quien se encontrara en la frontera de tecnológica en la producción de armas, era quien se vería más aventajado. Sin embargo la guerra ya había durado mucho más de los meses previstos, y había resultado increíblemente más sangrienta de lo que se hubiera pensado, esto provocó una inminente escasez armamento pero también provoco una escasez de solados, así que lo que se hacía era tomar a todos los hombres mayores de 17 años y menores de 60, para que cumplieran con un servicio militar general; el punto es que la población de cada país tampoco es infinita, y en la guerra, gracias a los adelantos armamentistas como las metralletas y los cañones de largo alcance, morían una gran cantidad de personas diariamente. Ahora el problema estaba en la escasez no solo de armas y municiones, sino de capital humano.

¿Cómo arreglar esta situación?, la solución más pronta y oportuna era seguir tomando gente del
campo y de las ciudades para enlistarlas en el ejercito de los respectivos países, algo con lo que Alemania no tubo mucho encono en aplicar esta medida, o al menos no hasta que resintió los efectos de la misma ya fuera por motivos de falta de obreros que fabricaran las armas, ya fuera por falta de campesinos que cultivasen la tierra o ya fuera por los movimientos obreros que tuvieron lugar en su territorio; en Francia y en la Gran Bretaña las cosas no se dieron demasiado diferentes; el caso de Rusia fue quizás el peor de los casos, tal vez, la nación peormente equipada para la guerra ya que su industria aun no se hallaba bien desarrollada y sus empresarios no ayudaron al desarrollo de una política de armamentos con la cual hacer frente a la guerra.

Para resolver semejante problema primero hay que tener claro que la escasez de armamentos y
de solados, implica también la escasez de obreros que produzcan más, y, a su vez, ésta escasez implica fricciones sociales internas entre las relaciones obrero-patronales por las exigencias verdaderamente grandes de producción que los empresarios exigían de los obreros.

Todo se da como en encadenamiento, primero los gobiernos necesitan más armas y más recursos, así que ponen a trabajar el doble de fuerte a sus obreros y a sus campesinos para alimentar al
pueblo y a ejército y para darle armas al ejército. Entonces los obreros tienen que trabajar más duro cada vez, pero los precios de los alimentos seguían subiendo, eso por un lado, y por el otro se encontraba la famosa publicación del manifiesto del partido comunista de Marx y Engels, el cual anunciaba que la guerra que los obreros tarde o temprano iban a tener que librar era una guerra de intereses particulares y de geopolítica y economía política que a ellos nada les debería de interesar porque solamente traería hambre.

Con todo lo anterior tenemos, en primer lugar, que las armas debían de ser producidas en el
terreno nacional, ya que debido a los bloqueos y a los ataques submarinos, era muy difícil importar armas, pero producirlas generaba costos que los países beligerantes simplemente no podrían costear de no ser por prestamos de los cuales se hablará un poco más abajo. La reducción de los costos de producción de armas se dio mediante la optimización de las empresas productoras. Aquellas empresas que no tuvieran una producción de cierto novel o cuya renta no fuera considerablemente alta, tenía que cerrar y ceder sus derechos a los empresarios que poseían una renta por mucho superior, y que lograron la meta de máxima producción al mínimo costo posible.

El gobierno terminó dando muchas facilidades a las empresas que se dedicaban a la producción
de armas y se dieron casos en los cuales, empresas que no se dedicaban a la industria de armamentos, terminaban dedicándose de lleno a tal actividad, con lo cual se redujo en gran medida el déficit de armas para la guerra; paradójicamente estas circunstancias del alcance de una supresión del déficit de armas por parte de los alemanes influyó en el alcance del mismo objetivo por parte de las empresas de Gran Bretaña y de Francia, con lo cual se alargó todavía más el conflicto y mientras más largo fue el conflicto, los problemas de escasez de armamentos seguían presentes.

La situación de las potencias hasta antes de la guerra se podría calificar de abundante y prolífica, y estaban tan confiados en la corta duración del conflicto que calcularon que los costos de la guerra podrían ser financiados mediante las reservas dinerarias con las que contaba cada país, con impuestos más bien modestos, y con sistemas de recuperación económica bastante débiles, sin embargo la prolongación de las acciones bélicas exigía de cada país el mayor esfuerzo para mantener la producción de armas de fuego y el avance de la industria química; y más aun; para darle vida a la forma armamentista más moderna que se empezaba a crear, las armas químicas.

Siempre que se aplica una metodología herrada a un proceso hay graves consecuencias, y tan malas fueron éstas consecuencias que a mediados del conflicto en los años 1916-17, tanto Francia como
Gran Bretaña, como Alemania como Austro-Hungría; comenzaron a ser mucho más rígidos en cuanto a los impuestos, impuestos que se elevaron en demasía para apenas cubrir las deudas y lo indispensable, también se instauraron políticas de recuperación de los beneficios de Guerra, con los cuales se pretendía que los gobiernos tuvieran más recursos para seguir financiando la producción armamentista, pero se dejó muy descuidado al sector agrícola y los alimentos empezaron a escasear. Los alimentos, en una guerra pueden escasear, siempre y cuando no sean los propios alimentos y sí os del enemigo, de hecho eso era lo que se había intentado hacer desde la antesala de la guerra como en sus primeras etapas, sin embargo los alimentos empezaron a escasear en ambos bandos, y sin alimentos cualquiera tiene altas posibilidades de perder la guerra, los alimentos son esenciales ya que éstos determinaron situaciones como políticas monetarias , ya que los precios básicos de los alemanes y de los británicos se habían ido a las nubes, con ésta inflación
galopante el poder adquisitivo de las personas comenzaba a verse muy golpeado, y el salario real de los obreros fue a la baja ya que los precios de los productos aumentaban a un ritmo mayor que el alza de los salarios nominales. Aquí se pueden señalar dos capítulos estrechamente ligados, a saber, el movimiento obrero y el abastecimiento de artículos alimentarios. La importancia de conjuntarlos recae en los procesos que dieron origen a los problemas de escasez alimentaria y la lucha de clases sociales en busca de mejores condiciones laborales; el segundo problema se deriva del primero, ya que cuando comenzó a escasear el alimento los gobiernos de ambas partes vieron como una muy buena opción racionar los alimentos, esto no agradó en nada a los obreros, que para mediados del conflicto se hallaban ya bastante agotados, todos lo estaban y tal vez quienes más lo estaban eran los soldados, pero los obreros tuvieron un tinte muy peculiar de enfado en
contra de los empresarios y el estado. Una vez llegada la inflación los salarios ya no alcanzaban para lo necesario, y cuando se impusieron estas políticas alimentarias de racionamiento ahora los obreros ya se encontraban doblemente imposibilitados para satisfacer las necesidades básicas.

A pesar de que Rusia era considerada el granero de Europa, y de que Francia era una potencia
industrializada pero altamente agrícola, fue bastante difícil para el bloque de la Entente hacer frente a los desafíos que la crisis alimentaria, ya no se diga el pueblo germánico, que se encontraba pasando de verdad mucha hambre para el año de 1915-16. A estas alturas del conflicto los ánimos ya estaban muy atizados en el interior de Alemania, pues la retirada tan prudente como rápida de Rusia por culpa de su revolución interna; influyó mucho en los partidos políticos de izquierda y en los sindicatos de trabajadores inspirados en cierto modo —como ya se mencionó— por el manifiesto comunista. Se organizaron huelgas para exigir mejores condiciones laborales y mejores sueldos y salarios, y en el campo las cosas no fueron muy diferentes, el proceso de producción de armas reducción muchísimo su velocidad hasta llegar al punto de que parecía que no había producción, los patrones intentaron tomar medidas de disciplina en contra de los pocos obreros que empezaban las movilizaciones, pero todo era como un efecto dominó y de poroto toda la
fábrica se encontraba en huelga, haciendo imposible proseguir así con la guerra, tales fricciones internas de Alemania podrían conducir irremediablemente a la gobierno germano fue cumplir todas las exigencias de los obreros y campesinos con tal de que no se frenara la producción de armas.

Los británicos también tenían problemas obreros, pero eran mucho menores que los de los Alemanes, esto se debió a que se encontraban menos influidos por la Rusia socialista y más influidos por la
misma Gran Británica liberal. Lo anterior no quiere decir que no hubo huelgas y problemas de producción sin embargo como fueron la minoría y, en general las condiciones de trabajo fueron mucho mejores en la isla, las huelgas fueron controladas con considerable facilidad.

La inflación de la guerra no fue provocada solo por cusa de la escasez de alimentos y materia
prima, también sabemos que en e terreno de lo financiero hay dos principales circunstancias; la primera hace referencia a la equivocada confianza en el patrón oro, ya que los países beligerantes (y más aun la Gran Bretaña) una vez estando tan terriblemente endeble dicho patrón de cambio, decidieron preservarlo (al menos formalmente), es decir, estirar su existencia el mayor tiempo posible, generando una carga más que una ayuda para ellos mismos en contra del enemigo.

Por otro lado tenemos la cuestión de la subestimación de Alemania por parte de Gran Bretaña, y la subestimación de la Gran Bretaña por parte de los Alemanes, éstos últimos confiaban en ganar la guerra por rendición. Sin embargo pusieron poco cuidado a la estrategia de convoyes, y por supuesto que descuidaron mucho la inminente entrada de los EUA. Éstos descuidos condujeron a que la guerra se prolongara durante 4 años; periodo de tiempo Bélico para el cual ninguna potencia estaba realmente preparada ni en lo armamentista, ni en lo económico-financiero, y cave mencionar que fue en éste último ámbito en el que se reflejaron con mayor nitidez tanto las deficiencias de los estados bélicos en cuanto a su forma de financiar la guerra, como en la enorme capacidad que demostraron al mantener equilibrado (en la medida de lo posible) la parte monetaria , la fiscal, y la bélica. Y aunque tal equilibrio fue alcanzado tal vez con métodos, más bien desesperados que planeados, sabemos que funcionaron, o al menos por un tiempo; funcionaron los empréstitos gubernamentales, funcionaron los títulos de beneficios de guerra, funcionaron las facilidades de inversión–ganancia que el gobierno les dio a los empresarios para la fabricación de armas, y también funcionaron los impuestos. El chiste era que los gobiernos consiguieran hacer que sus habitantes contribuyeran con sus ingresos al financiamiento de la guerra, en lo cual tanto el bloque Aliado como la Entente consiguieron con sus propios métodos, ya fuera mediante al espíritu patriota y nacionalista que imperaba en las poblaciones de ambos bandos, o en las futuras y cuantiosas ganancias que la guerra dejaría para el que invirtiera en ella o en ambas formas.

Por su pate Alemania logro hacer todo lo posible para intentar pagar la guerra que, cabe mencionar, “no-podía-perder”; echó mano de las políticas monetarias aumentando el nivel de papel moneda en circulación en el país para dar mayor capacidad de compra a sus ciudadanos, hecho mano también de la política fiscal, elevando los impuestos a niveles estratosféricos; y los alemanes lo pagaban, sin embargo esto último fue la gota que derramó el vaso, ¿a quien le gusta pagar impuestos? y ¿A quién le gusta pagar impuestos cuando el pago de éstos te dejarán sin comer ? a nadie. Y los levantamientos de los obreros en algunos sectores no se hicieron esperar demasiado. De hecho todo pasó como un efecto dominó un levantamiento por el éste indujo otro por el sur y, éste a su vez, indujo otro por el centro etc.

Ya a finales de la guerra (1917) ambos bloques contaban con muy pocos recursos y muy poco dinero, los imperios centrales se encontraban desgastados y la Entente cordial se hallaba cansada. Habían
llegado al punto en el que cualquier golpe bien asestado marcaría el final de la guerra, pero para dar tal golpe se necesitaba de fuerzas, dinero y recursos que ambos bloques ya no tenían. Aquí es cuando se hace más notoria la intervención de los EUA en el conflicto, derivada de la justificación de defender la soberanía nacional por el hundimiento del Lusitania. Para EUA sí que fue una Guerra corta, pero sólo porque entró al último año del conflicto, y en la primera forma en la que entró fue con el apoyo económico a la Entente, EUA le prestó una suma estratosférica a Gran Bretaña para seguir con el financiamiento de la guerra y Gran Bretaña le prestaba dinero a Francia, Francia también recibió dinero de parte de EUA. Los Estados Unidos de América se habían convertido en los banqueros o prestamistas más importantes del mundo, las potencias más ricas y más importantes le debían su supervivencia. Éste fue el punto determinante que decidió la historia Europea de esos últimos 4 años.

Finalmente podemos hablar de los objetivos dela guerra, es decir, ya sabemos que la guerra ya
estaba siendo preparada, pero si esto es cierto, y es cierto ¿Qué buscaba obtener cada parte al finalizar el conflicto? Esto es ¿Que iba a hacer cada potencia o cada bloque cuando ganara la guerra? Alemania anhelaba el control de Europa, ya que sus huestes nacionalistas le indicaban que tenían el derecho natural al control y a la influencia de toda la Europa central, esto es; la Mitteleuropa , ello significaba poseer el control de casi de la mitad de la península europea y, además el control de todas las mercancías que fueran de Asia a Europa occidental y de Europa occidental a Asia, también significaba que ahora Alemania podría gozar de privilegios de libre circulación de mercancía en toda la región llamada Mitteleuropa, y además de libre circulación en los demás países europeos; todo ello se traduciría en la unificación de la Europa bajo el control económico-político de Alemania.

Del lado opuesto a los alemanes, Gran Bretaña y Francia deseaban obtener dos principales cosas,
Gran Bretaña quería conservar su hegemonía económica global, y un posicionamiento económico
estratégico en la repartición de las regiones ricas en minerales y el petróleo. Francia lo primero que quería era la devolución de Alsacia y Lorena, territorios perdidos en la guerra Franco-Prusiana. Además quería preservar su lugar estratégico de intercambio de mercancías entre en continente y la isla británica. Uno de los objetivos de la Gran Bretaña no iba a poder ser cumplido aunque la guerra no se hubiera llevado cavo, pues el acenso de EUA en la vanguardia tecnológico-económica era muy ventajoso a la que llevaba Gran Bretaña, la cual ya iba en declive.

Recordemos que en el transcurso de la guerra cada parte deseaba que el enemigo corriera solo con los gastos de guerra, esto es, con los daños, y su reparación. Tal hazaña era inconmensurable a finales de 1917 cuando los daños ascendían a cantidades estratosféricas que no se podrían pagar ni vendiendo todo el territorio. Por tal razón decimos que Alemania “no-podía-perder”, pero perdió.

Europa, antes de la primera Guerra, fungía como el centro dela economía global, era el lugar
más importante en cuanto a negocios e inversión se refiere. Sin embargo, el naciente imperio EUA, fue desplazando a los países europeos de su indiscutible hegemonía sobre el mapa mundial, sólo había habido otra potencia que podo haber arrebatado a la Gran Bretaña su papel como dirigente mundial, Alemania, y casi lo logró en ese entonces en la primera guerra mundial, sin embargo los EUA, quienes entraron a terminar con el conflicto terminaron ganando éste lugar tan anhelado, ahora le tocaba dictar las nuevas reglas del juego e imponer el nuevo orden mundial. Las inversiones importantes ahora se llevaban a cavo en EUA, si querías hacer un gran negocio debías de ir a América, Europa estaba muy empobrecida, y no se podía hacer negocios en un lugar de miseria y de reconstrucción en proceso del viejo mundo; EUA era el nuevo mundo lo que había ahí era simplemente “abundancia”.

En los comienzos de las hostilidades de la primera guerra mundial, habían dos naciones que buscaban colocarse en la hegemonía de la economía mundial, EUA y Alemania, pero al terminar la guerra había un viejo imperio que ya tenía relaciones bastante estrechas con los EUA, un imperio que, debido a su territorio relativamente pequeño necesitaba expandirse y anhelaba también una parte del pastel de poder económico que significaría estar a la vanguardia económica mundial: Japón.

AL también ganó bastante en la guerra, y tomando en cuenta que no participaron países latinoamericanos en el conflicto, o al menos no de forma directa, sí exportaron muchos productos, pero como eran productos, a veces, de gama muy corta, no lograban transportarlos todos no a Europa no a EUA, por la falta de buques mercantes. También se encuentra en cuestión el asunto del petróleo latinoamericano, que en general, en los últimos años de la guerra, países como México, que contaban con enormes reservas de petróleo, decidieron nacionalizar éste recurso, procurando un desarrollo más acelerado mediante el llamado crecimiento hacia dentro.

El legado de la primera guerra mundial podría ser resumido en tres puntos:

A) El posicionamiento de los EUA como la hegemonía económica mundial. Ya hemos visto que las
relaciones entre EUA y Europa se concentraron sobre todo en el financiamiento de los últimos meses de Guerra,

B) Los tratados de paz no consiguieron terminar con las rivalidades y las fricciones entre potencias. En efecto, el desarme alemán, y los acuerdos de Versalles, que se notan a leguas “abusivos” teniendo en cuenta el desmembramiento del Imperio Austro-Húngaro y las reparticiones de Europa entre las potencias de la Entente mercaron la pauta para que el viejo imperio alemán se sintiera lo suficientemente motivado para rearmarse y contraatacar en la segunda guerra mundial.

C) El surgimiento de Neo-imperios y de sus respectivas esferas de poder. A saber, EUA como imperio y su esfera de influencia AL y Japón como imperio y su esfera de influencia económica el Asia oriental

D) Hay un cuarto punto que convendría meter. La siguiente disputa entre las facciones capitalistas y socialistas encabezadas por EUA y la URSS, de que esta ultima comenzaba desde al antesala de la primera guerra mundial y que se incrementó mucho más por la revolución Rusa.

Bibliografía:

Hardach, Gerd, La primera guerra mundial, 1914-1918, Barcelona, Crítica, 1986.

Samstag, 12. März 2011

“La Paz de Cien Años”

JOSE ALBERTO IGNACIO MORALES

El siglo XIX, característico en Europa por ser uno de los más tranquilos en la

historia de aquel continente. Se le ha llamado “La paz de cien años” porque

precisamente duro alrededor de cien años, estos fueron cien años donde las

grandes potencias decidieron no enfrentarse, pues bien supe hace tiempo que

hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial los países europeos no

intervinieron de manera armada y de forma conjunta desde las guerras

napoleónicas, esto probablemente influyo en la manera de hacer la guerra un

siglo después, con el uso de la maquinaria en la batalla se cambio

rotundamente la manera de pelear en el mundo, pero no corresponde a este

texto el comparar la forma de pelear en la Primera Guerra Mundial, sino mas

bien, el porque las potencias europeas se contuvieron de entrar en conflictos

armados en cien años.

curiosidad por saber la causa, y ahora el texto me explica claramente porque

se mantuvo una “tranquilidad” tan larga.

El texto plantea una explicación institucional y por ello propone cuatro

instituciones: el sistema de equilibrio de poder, una manera de mantener

controladas mutuamente a las potencias, esto parece bastante adecuado y

muy eficaz, pues se puede comparar con una balanza, cuando uno de los

países parecía tomar el poder los demás restantes aunque sean mas débiles y

pequeños se unían para servir de contrapeso en alianzas temporales, esto

prevenía el abuso de los países grandes sobre los pequeños, es así como nace

la Santa Alianza, y muchos países son neutralizados apenas se ve un afana de

Cuando supe de un siglo de paz siempre tuve

guerra, así en “1855 fue neutralizada Noruega. En 1867 Luxemburgo fue

vendido por Holanda a Francia; Alemania protesto y Luxemburgo fue

neutralizado. En 1856 la integridad del Imperio Otomano fue proclamada

esencial para el equilibrio de Europa“ 1, y mas conflictos potenciales de una

guerra que acabe con la igualdad de poder

El uso del patrón oro fue otra institución importante, pues cuando los países

adoptaron tal metal como equivalente general de todas las monedas y ajustes a

su precio, se volvieron más estables las monedas de todas los países, en

especial la de Alemania, que genero un clima de confianza para la economía,

esta institución es la base considerada pilar de la paz europea, esto se convirtió

en un crecimiento económico para todos los países, y por ello se estimo la paz

como medio de crecimiento económico, “como este sistema necesitaba la paz y

el orden para funcionar, se hizo que el equilibrio de poderes lo sirviera” 2 ,pero

conforme avanzo esta institución, la lucha entre colonias, la búsqueda por

territorios, las fricciones entre países por territorios específicos detono en una

nueva guerra

La tercera institución es el mercado autorregulador, donde se dejaban las libres

fuerzas del mercado sin restricciones estatales para su cuidado y permitiera

que la economía se desarrollara sola, consiguiendo la implantación de modelos

liberales, y es precisamente el estado liberal la cuarta institución, pues junto

con el librecambio permitían un comercio con el exterior, sin fronteras, aduanas

o aranceles, el comercio europeo se elevo, nuevamente era necesaria la paz

para un buen comercio, inclusive en tiempos de guerra se comerciaba de

manera ininterrumpida, tal es el caso de España y Estado Unidos, donde los

barcos llegaban a puerto y comerciaban, lo que nos lleva a decir que “el punto

de vista de que las guerras del siglo XVIII eran en todos los respectos, menos

destructoras que las del siglo XIX es un prejuicio” 3 que hay que eliminar para

comprender bien la problemática de la época.

Un dato muy importante

organización europea que servía como organismo internacional para regular

algunos aspectos económicos de los países europeos, este organismo era

internacional y sirvió en muchas ocasiones como mediador para garantizar la

paz, pues a la vez, al ser un organismo económico necesita de paz para

funcionar mejor.

Para finalizar quisiera agregar que se han puesto al descubierto las bases de la

gran paz entre los europeos en esos 99 años, de 1815 a 1914, que he por fin

aclarado la duda que tenia de tan prolongada paz, pues una guerra

napoleónica a una guerra del siglo XX es diferencian mucho en tecnología aun

cuando esta paz haya hecho envejecer las estrategias y planes, de cualquier

manera aquella paz fue buena para el desarrollo económico europeo, y que a

mi manera de pensar, deberíamos volver a utilizar el patrón oro, pues se ha

visto que ha sido lo suficientemente estable para las monedas mundiales y que

serviría especialmente en América Latina, donde las devaluaciones son mas

tomar en cuenta es la “haute finance”, una

fuertes y la moneda fluctúa, así coincido con el autor de que el pilar principal de

la paz europea fue el uso del patrón oro.



Bibliografía

POLANYI Karl, “La Gran Transformación”, editorial Claridad, México, 1992, p. 17-41

1 POLANYI Karl, “La Gran Transformación”, editorial Claridad, México, 1992, p.23
2 Ibídem p.34
3 Ibídem p.32

CAPÍTULO I: LA PAZ DE CIEN AÑOS

CAPÍTULO I: LA PAZ DE CIEN AÑOS

Díaz Martínez Mara Jarif

La paz mundial, es un término un poco tramposo porque tendríamos que

establecer qué es lo que el mundo necesita hacer para vivir en paz, o qué papel juega

cada país para propiciar la paz mundial. Las actividades de un país pequeño no van a

tener el mismo impacto que la dinámica de alguna potencia europea; además

tendríamos que definir si el no estar en guerra significa que tenemos paz.

Al principio cuando la lectura plantea las bases institucionales de la civilización

del siglo XIX se podría pensar que el problema de su decadencia se estructura en la

organización e interrelación del sistema de equilibrio, del oro, el mercado

autorregulador y el estado liberal; sin embargo, estás instituciones no determinan el

rumbo del siglo XIX porque los cambios en las relaciones internacionales empezaron a

tener cambios bruscos, tanto en el papel económico como en el social; y con el

término bruscos, me refiero a qué eran inestables y repentinos, creo que esa es la

razón por la que ese tiempo es dividido en periodos de “un cuarto de siglo”, ya que

aunque lo mencionen como un periodo tan extenso de 100 años de paz, es necesario

analizarlo por partes porque no fue tiempo estático.

El concepto de guerra, es una de las primeras cosas que cambia su papel en la

dinámica del siglo, porque antes, cuando hablamos de las guerras en las Cruzadas por

ejemplo, se estaba consiente de las ventajas y desventajas que implicaba gastar en

guerras sin embargo, ese no era el punto principal en ese momento, pero en la nueva

civilización del siglo XIX no sólo se esta consiente del aspecto económico sino que

ahora lo relacionan hasta con el patriotismo. Pienso tenían una razón para evitar las

guerras, y aunque el argumento era buscar la paz entre las naciones, después de las

dos grandes revoluciones, ya no era conveniente para la economía de las grandes

potencias, hacer guerras.

Con esto quiero llegar dos puntos importantes. Primero, el papel de las grandes

potencias. Cuando en la lectura se menciona que las constituciones se manipulaban

para salvaguardar la paz y que había un equilibrio de poderes, pienso en el dicho

popular que dice: “El valiente vive hasta que el cobarde quiere” porque el equilibrio de

poderes para mí representa la sumisión de las naciones pequeñas ante la voluntad de

los países potencia; había paz porque no se revelaban ya que los europeos podían

hacer lo que querían con África y nadie podría detenerlos, y así con otras regiones.

Además, si entre grandes potencias no se iniciaron daño es porque todos sufrieron, en

mayor o menor medida, un cambio interno al dejar de lado totalmente los imperios

que habían vivido para darle la cara a las nuevas demandas que generó la revolución

industrial y todas las actividades económicas que trajo consigo.

En segundo lugar, considero que el punto medular del siglo XIX es la relación Paz-

Economía. Llega un momento en la lectura, en la que estamos hablando de tres

actores principales: la Santa Alianza, la Entente Europea y la haute finance, realmente

el aspecto económico y en este caso el de la banca internacional y el financiamiento

que había dirigía las actividades de la segunda mitad del siglo. Me gustó mucho

cuando en la lectura se hace referencia a los banqueros como la unión entre el

gobierno político y el esfuerzo industrial, que no son pacifistas y no se dejan

impresionar `por consideraciones morales. Este organismo financiero, hizo y deshizo

con los prestamos que otorgaba y con el financiamiento que ofrecía, porque durante

los cien años de paz hubieron muchos “pequeños” problemas con revoluciones

internas y alguien tenia que pagar los gatos para sosegarlas. El motivo de existencia

de la haute financ, no fue la paz sino la ganancia, la diplomacia sólo fue un

instrumento útil, si había un interés comercial de por medio.

Para el sistema monetario que se estableció en ese tiempo, se necesitaba cierto

orden, la paz ideal para poder llevarse a cabo de una mejor manera y de la forma en

que le convenía a las grandes potencias, pero las guerras y los pequeños conflictos se

acumularon poco a poco, de tal suerte que al final de cuentas un factor particular, el

carácter de un solo individuo como Bismarck o los problemas de rencores entre

particulares aristócratas generó conflictos mundiales, cuando el tercer protagonista

pierde el poder de controlar a los otros dos.

BIBLIOGRAFÍA

• Polanyi, Karl, La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de

nuestro tiempo, México, FCE, 1992.

Karl, Polanyi. La gran transformación

Karl, Polanyi. La gran transformación

Sánchez Romero Gabriela

En la lectura, Polanyi habla sobre cómo se construyeron las bases para el siglo XX, un siglo turbulento y con dos grandes guerras entre potencias. Curiosamente, los cimientos para dichas guerras fue la paz, una paz de cien años que se rompe con la Primera Guerra Mundial.

Dicha paz no fue natural, no hicieron falta motivos para la solución bélica, tampoco fue por los intereses políticos o morales de la época. El apaciguador fue la institución que representaba el libre mercado y los intereses que escondía. Fue a
partir de esta institución de la que surge el estado liberal.

Además del libre mercado, se encontraba el “sistema de equilibrio de poderes”, donde, si había tres potencias, dos se unirían si una intentaba sobresalir. Los países y sus conflictos tenían ahora a una institución mayor que ellos que resolviera los problemas, ya fuera por la acción conjunta de países velando por su capital financiero o transacciones entre grandes potencias.

Aunque el fin del autor no es hacer una apología del sistema financiero, pues habla de como casi todas las guerras fueron organizadas por financieros y patrocinadas por ellos, llega a plantear que en cuanto se habla de los grandes conflictos del siglo XX, no pudo haber un mayor afectado que la haute finance.

Todos los inversores podían tener la seguridad de que si algo les afectaría sería una guerra general.

Era claro que el libre mercado era más grande que las enemistades que se pudieran tener entre naciones, pues a pesar de sus diferencias, la naciones comerciaban entre si (Como en el caso de Alemania y Francia). El interés por la paz, o mejor dicho, por la seguridad económica que traía la paz, fue el eje de las relaciones entre potencias.
Normalmente la culpa de los conflictos bélicos recae en las instituciones financieras y se cree que es el capitalismo, en palabras de Lenin, el depredador que con el fin de lucro puede organizar cuanto conflicto bélico le sea posible, pero desde la visión de Polanyi, es esta vez el capitalismo y el afán de lucro el que más se veía afectado con una lucha entre potencias mundiales. No pidió el sistema financiero ser el mediador y causa de paz, pero si este era el papel que le convenía, entonces la ganancia sería el fin y la paz sería el medio.

Pero como cualquier institución, la haute finance, que parecía estar en su apogeo y tener la paz más asegurada que nunca, fue derrocada por el rompimiento de otra institución eje y los roces entre potencias cada vez más agudos.

Una paz de cien años no se rompe de un día para otro, la integración de la contraalianza como una unión fuerte y capaz de enfrentar a la Santa Alianza, significó que se rompió el sistema de equilibrio de poderes, pues sólo había dos uniones y no una tercera para apaciguar la sed de poder.

Por último, la explicación breve que da sobre las instituciones como marco de la paz y estructura de la sociedad del siglo XIX, realmente me convence de que, si no una sociedad puede ser reducida a cuatro instituciones, un gran acontecimiento sí se puede enmarcar en ellas. También es convincente el hecho de que el mayor perdedor en el siglo XX fue el sistema financiero y que, de no haber perdido gradualmente su poder sobre las ambiciones individuales de las potencias, habría mantenido la paz, de ser lucrativo, cien años más.

LA GRAN TRANSFORMACIÓN. PARTE 1, LA PAZ DE CIEN AÑOS

FIDEL PAEZ GARCIA


La llamada „Paz de Cien Años‟ por Polanyi durante el siglo XIX e inicios del siglo XX, fue algo que se mantuvo como una caldera a alta presión. El autor nos dice que esa paz fundamentalmente descanso en cuatro pilares: el sistema de equilibrio de poderes, el patrón oro internacional, el mercado autorregulador y el Estado liberal. Esto lo podemos transpolar a hoy día a inicios de este siglo XXI con una cohesión política mediante organismos internacionales (como la ONU), sin patrón oro internacional pero con el dólar como equivalente general del valor, con un neoliberalismo económico y político controlado por las grandes transnacionales y las potencias mundiales.

La puja de las potencias como Gran Bretaña, Francia, o la floreciente Alemania, por hacerse del control continental, los llevo a llevar a cabo alianzas para „equilibrar poderes‟ y no perder la posibilidad de lograr sus intereses. El patrón oro más allá de agilizar el mercado internacional, considero que fue estratégico para las potencias para poder ingresar y apoderarse de mercados locales de otros países sin tener problemas monetarios. Como bien dice el autor, lo del mercado autorregulador es algunas veces utópico, pues las economías de los países participes a nivel mundial en ese tiempo (y como hoy) divergían mucho y además tenían ritmos de crecimientos diferentes, lo que dificultaba el mutuo acuerdo entre los actores económicos de diferentes países.

Mencione que fue una paz con „alta presión‟, porque en todo el texto Polanyi nos dice que fue sostenida dado a los intereses primeramente políticos con fines económicos y territoriales, después más apegado a aspectos de índole financiero con la llamada haute finance. Fue poco más de un siglo donde los conductores de los hilos mundiales
principalmente europeos (como banqueros o políticos connotados), querían hacer la guerra pero en miniatura y sin grandes riesgos para obtener los beneficios buscados.

Los instrumentos „no económicos‟ meramente que ayudaron a mantener la paz, fueron la Santa Alianza y la Entente Europea. Fueron cómplices de las potencias en las pequeñas guerras con países insignificantes de los que podían obtener jugosos beneficios. Y esos acuerdos lo que buscaban mas allá de intereses nacionales era evitar una guerra entre grandes potencias, es decir, preservar el status quo.

Con esto puedo decir que en el periodo de 1825 a 1914 existió un equilibrio general en toda Europa y en su influencia mundial, tanto política, militar, social y económicamente. Un equilibrio de malabarista en cuerda floja que a inicios del siglo XX iba a resbalar, caer y estallar en la primer Gran Guerra.

Ese status quo internacional mantenido por 100 años se encontraba en un globo de aire que no soportaba más, y como nos dice el autor, se iba a reventar “…por innumerables motivos desde un lío amoroso dinástico…ó…El simple aumento de la riqueza y la población”1. Era sencillamente una bomba de tiempo. Como vimos en clase, la competencia por ser la primer potencia principalmente económicamente, guardaba gran recelo entre la élite política y acaudalada de todos los países, por lo que la paz era mantenida, como menciona el texto, por puro interés y la presión financiera. Este último punto como lo mencione, la haute finance (las altas finanzas), fue uno de los últimos sostenes del inminente conflicto mundial que estaba por presentarse. Como bien dice una frase „el dinero es la causa de todos los males‟, pues bien en este periodo histórico fue la causa primera de mantener la paz, a beneficio de banqueros, inversionistas y grandes capitalistas, porque preferían un fracaso financiero a perderlo todo con una Gran Guerra. Sin lugar a dudas, todo gobierno busca solvencia financiera para crecer internamente y expandirse, y considero que eso aventuro a los gobiernos de las potencias a seguir los intereses de esos acaudalados para disfrutar los mismos beneficios que ellos con una paz aunque ficticia. Se quería proteger el sistema económico al final de cuentas.

Poder e influencia política, ganancias y control de mercado, formula peligrosa que resulto en una paz insostenible en 1914. Se desquebrajo el equilibrio de poderes, el mercado autorregulador por momentos se sumió en crisis, el patrón oro desapareció, y sobre todo, las potencias que buscaban cumplir la „ley de los negocios‟ fracasaron muchas veces al chocar intereses entre ellas. La postura del gobierno francés de expulsar capitales alemanes de la Bolsa de París es ejemplo de ello.

Como conclusión, la organización económica mundial que sostuvo una „paz un poco ficticia‟, pues no dejaron de haber guerras aunque menores, estuvo sustentada por las potencias mundiales mediante acuerdos políticos, militares y un libre mercado, auspiciado por el patrón oro y a fines de esos 100 años por la haute finance, pero que al final cayo por las rencillas entre las mismas potencias ya que existía (y aun creo que existe), un recelo enorme por ser el país más rico y poderoso del orbe.

Bibliografía

Polanyi, Karl, La gran transformación, Ed. Claridad, Buenos Aires, 1992, Parte 1 La Paz de Cien Años, P.p. 17-35.

1 Polanyi, Karl, La gran transformación, Ed. Claridad, Buenos Aires, 1992, Parte 1 La Paz de Cien Años, Pág. 23.

Freitag, 11. März 2011

Karl Polanyi - La Gran Transformación

Karl Polanyi

La Gran Transformación

Crítica al liberalismo económico

En esta liga puedes bajar el libro electrónico de Polanyi: "La Gran Tranformación".

HISTORIA ECONÓMICA GENERAL II.

HISTORIA ECONÓMICA GENERAL II.


DRA. MARÍA EUGENIA ROMERO IBARRA.


Presentación.

El siglo XX ha sido un siglo más turbulento que el XIX. Las dos guerras mundiales y la gran depresión son suficientes para justificar esta afirmación. Las décadas de los cincuenta y sesenta parecen relativamente estables, pero los acontecimientos más recientes nos remiten de nuevo a la inestabilidad y turbulencia que caracterizó este siglo en sus inicios.

La impronta liberal de la primera década se interrumpió violentamente por el estallido de la primera guerra mundial. Hasta aquel momento el desarrollo internacional y las relaciones políticas, habían soportado tensiones de naturaleza menor de vez en cuando, sin embargo, nunca habían estado seriamente expuestos a un traumatismo tan violento. Por desgracia, en su momento casi nadie se dio cuenta de la clase de guerra que estaba empezando, y menos aun sospecharon el impacto que iba a tener en las relaciones económicas. Los círculos políticos dirigentes pensaban que después del periodo de hostilidades sería posible continuar donde se habían dejado las cosas.

Sin embargo, tal cosa no sucedió aunque mucho se esforzaron en volver a la «normalidad». Probablemente este fue uno de los profundos errores de la primera década de la posguerra, no se tuvo claro que la exigencia de compensaciones de guerra y la posguerra ya habían roto el equilibrio anterior y el sistema económico ya se había resquebrajado. El daño económico había alcanzado a lo político y a lo social.

Ante el aparente auge de la posguerra creían poder resucitar el sistema prebélico. Pero tan pronto como la burbuja de la prosperidad estalló en 1929, la vulnerabilidad de la economía se hizo evidente. El edificio se vino abajo.

Los años de 1929 a 1932 vieron una de las peores depresiones de la historia. El estado de la ciencia económica en la época no estuvo en condiciones de aportar soluciones adecuadas. Las economías nacionales se aislaron, la única salida que vislumbraban era el regreso al proteccionismo. La recuperación que se produjo a partir de 1933, al menos en términos de generación de empleo, fue lenta y desigual. La brecha fue cerrada mas tarde por el rearme y el estallido de la segunda guerra.

Este conflicto tomó a Europa en un estado relati vamente más débil que en 1914, y emergió del mismo en 1945 en peor condición que en 1918. Por otra parte, tanto durante la gue rra como en la fase de reconstrucción de la posguerra se evitaron algunos de los errores y equivocaciones de la anterior experiencia. La inflación se contuvo mucho mas fácilmente entre 1939 y 1945. Los vencidos no fueron agobiados con exacciones irracionales que habían sido la causa de tanta amargura y disputas en los años veinte. Prevaleció la disponibilidad para cooperar internacionalmente en la reconstrucción venidera. Se ejecutaron planes económicos de ayuda para la reconstrucción de países enteros.

Durante las dos décadas siguientes el mundo observó mejores resultados en cuanto a progreso económico, tanto en el oeste como en el este de Europa. El oriente avanzó en la planificación, mientras el occidente consiguió importantes éxitos con un sistema de empresa mixta con grados diversos de libertad de mercado. Sin embargo, en ambos casos el Estado jugó un papel mucho más importante que anteriormente y ningún sistema se vio libre de problemas. Hubo fallos del pleno empleo; se produjeron fluctuaciones, aunque moderadas y tomaron la forma de ciclos de crecimiento; algunos países experimentaron problemas de balanza de pagos, mientras que los precios subieron continuamente aunque a tasas anuales fueron moderadas.

En los años sesenta parecía que Europa había entrado en una fase de prosperidad perpetua, semejante a la que los norteamericanos habían imaginado en los años veinte. No pasó mucho tiempo antes de que la ilusión saltara en pedazos. En 1973-1974 la tendencia del crecimiento se había invertido, el ciclo de los negocios había reaparecido y la mayoría de los gobiernos occidentales estaban experimentando la inflación a una tasa más alta que en cualquier momento del ultimo medio siglo. Así fue el siglo que acaba de terminar y algunas de estas tendencias continúan.